Tercer post seguido que escribo, aunque los publicaré con calma y tranquilidad.
Hoy toca hablar del trabajo, pero para eso primero había que despertarse. Suena el despertador a eso de las 8 de la mañana, mis compañeros de piso siguen durmiendo, me despierto como puedo y voy a la ventana, levanto la persiana y… oh my god!! It’s snowing!!. He estado un rato embobado, mirando por la ventana como caía la nieve y sobretodo pensando la que me esperaba para llegar al trabajo.
Era gracioso, porque sólo sabía llegar a Laurea andando, así que aunque cogiera el tren, no sabría hacia donde ir. Chaqueta, gorro y vamos para allá. Encontrar la salida correcta de Kilo me ha llevado como 10 minutos, pero al final he conseguido encontrar el camino y llegar sano y salvo a Laurea.
Allí me esperaba Pau para empezar a enseñarme todo el cotarro. Tras muchas presentaciones y miles de “nice to met you” sólo he sido capaz de quedarme con un nombre: Frank. Recuerdo un Julius o algo así, pero no puedo ponerle cara, ya irá mejorando mi memoria, pero es que tienen unos nombrecitos, que vaya tela.
Laurea es una Universidad bastante pequeñita, al estilo de grande que la FIV y con unas 2500 personas contando a todo el mundo. Es un sitio muy… llamémoslo “cool”, tiene una decoración bastante moderna y en general en un sitio bastante agradable, tanto para estar como a la vista. Si algo he aprendido hoy, es que en Laurea somos 9 valencianos, estamos en todos lados, pero especialmente aquí.
Mi trabajo por ahora es muy sencillo, en principio simplemente se trata de hacer un formulario para una web, subir los datos a una BDD y mostrar un resumen de los mismos, nada del otro mundo, pero para empezar relajadito no está nada mal.
A las 11h ha pasado algo raro… “Marcos, nos vamos a comer, ¿te vienes?”. Sí, claro que me voy, pero joder, ¿a las 11?, resulta que el restaurante cierra a las 12:30 y las 11h es buena hora. Yo aún no sé como he podido comer el plato de pasta que había y la ensalada que me he puesto. Para completar me he cogido un zumito de bayas, todo al módico precio de 2′60€, nada, nada mal.
De vuelta en el Lab (aka RedLabs) he aprendido una cosa muy importante aquí, los coffe breaks es donde se pasa la mayor parte del tiempo, pero de una forma muy exagerada, ni en España he visto lo que aquí. La calma y la tranquilidad es algo innato en esta gente.
Al terminar el curro Pau me ha acompañado al centro comercial más grande de Leppävara y por fín (después de 2 días) he realizado mis primeras compras y para casa (esta vez en tren). A las 19:30 ya estaba cenado y duchado, es que eso de comer a las 11 ha sido un poco duro para mi :D, pero todo será acostumbrarse, aunque no se como.
Mañana el segundo día de trabajo, ya veremos que tal.