Wicked
Hay cosas que todo el mundo debería hacer cuando viaja a determinados lugares del mundo: comer en un fish&chips en Londres, subir a la torre Eiffel en París, ir a la sauna en Helsinki y por supuesto ir a un musical en Nueva York.
Esa era una de las cosas que quería hacer en mi viaje a Nueva York, pero, ¿cuál elegir? La oferta de musicales en Broadway es más que extensa y debo decir que no es fácil elegir. El rey león, in the heights, chicago, mamma mia, billy elliot… empiezo a marearme con tantas opciones. Parto de la base que no me gusta Abba y no quiero ver una historia que ya conozca con lo que las opciones se reducen bastante en pocos segundos, mi decisión final estaba entre “In the Heigths” y “Wicked”.
La primera es una historia basada en el barrio latino de Nueva York, pobreza y todas esas cosas tan típicas pero aderezadas con un musical tipo rap y que tenía muy buena pinta. Ganador del tony al mejor musical en 2008 se presentaba como mi favorita, pero entonces apareció Wicked.
Basada en el Mago de Oz Wicked cuenta la historia de como dos chicas completamente diferentes se hacen amigas a pesar de todas sus diferencias y como una termina siendo la malvada bruja del oeste y la otra la encantadora bruja del norte de Oz.
Sólo puedo decir que ha sido de lejos la mejor experiencia que he tenido en Nueva York y sin ninguna duda el mejor espectáculo en directo al que he asistido en mi vida, muy por encima de cualquier concierto u obra de teatro e incluso por encima del Circo del Sol o del Lago de los Cisnes que tuve la oportunidad de ver en el teatro Bolsoy de Moscú. Simplemente espectacular.
Un musical divertido, emotivo, fresco, original… con unos decorados impresionantes, una historia magnífica y por supuesto un casting que te pone la piel de gallina en más de una ocasión. Katie Rose Clarke interpreta a Glinda (bruja del norte), el personaje más divertido de Wicked y que nos hace reir casi todo el rato, en mi humilde opinión la mejor actuación de todo el casting. Dee Roscioli es simplemente la mejor voz, para el recuerdo quedará el momento espectacular al cierre del primer acto elevada en el aire como si estuviera volando y cantando “Defying Gravity”, sin duda el mejor momento de todo el musical. El público en pie al finalizar puede dar fe de ello.
Lo mejorcito de Nueva York.





