Un poquito de historia nunca viene mal. Os voy a contar una historia que me contaron a mi hace mucho tiempo, probablemente la mitad de las cosas estén exageradas y la otra mitad sean meros borrosos recuerdos de lo que aquella persona me contó.
Toda mi familia a excepción de mis primos y el que suscribe son de Almagro, así que no han sido pocas las visitas que he realizado a dicho pueblo. Cuando era pequeño muchas más, siempre acompañado de mi abuela que me llevaba a todos los sitios habidos y por haber.
Ente ellos se encontraba el museo de tauromaquia de Almagro, con varios carteles de míticas corridas de toros y alguna que otra cosa más. Fué ahí; cuando tendría 10 o 12 años, cuando me preguntaron si sabía quien era Cagancho. Ante mi negativa, me contaron la siguiente historia.
Año 1927, Cagancho, uno de los más famosos toreros españoles visita Almagro para una memorable corrida de toros junto a Márquez y “Rayito”. El público abarrota la plaza desde horas antes del comienzo de la corrida, la expectación es enorme por ver al maestro Cagancho.
El público comienza a impacientarse, Cagancho no aparece por la plaza y la gente empieza a preguntarse si realmente un torero de tanta fama aparecerá por una plaza tan humilde. Son las 18h y justo cuando va a dar comienzo el paseillo se ve a Cagancho llegando a la plaza, justo a tiempo.
Primer toro de la tarde para Márquez, el torero recibe un aviso de la presidencia y es abucheado por el respetable. El segundo, para Rayito el cuál estuvo bien durante toda la faena. A estas alturas Cagancho no había realizado todavía ni un sólo quite, mientras que Márquez y Rayito si lo habían hecho como era costumbre.
Sale el tercero de la tarde, Cagancho en el ruedo. En el comienzo de la faena el toro desarma a Cagando y este huye hacia la barrera. Durante el resto de la lidia el torero no se acercaría más de lo necesario al toro. Termina matando al toro, no sin antes pincharle en el cuello, algo totalmente inaudito, el público se está cabreando y las almohadillas vuelan al ruedo, cuando se terminan, las botas de vino…
El cuarto y quinto de la tarde pasaron sin pena ni gloria, fueron buenas faenas pero el público esperaba a Cagancho. Así pués salió el sexto toro de la tarde. Nada más salir desarmó a Cagancho que nuevamente se fué corriendo hacia la barrera. Desarmó también a varios subalternos y por si fuera poco, mató al menos a un caballo (por aquella época sin petos). Nadie se atrevía a acercarse al toro, al mínimo gesto todo el mundo salía corriendo hacia la barrera. La bronca era monumental.
La faena se resume en Cagancho a 20 metros del toro dando pases a la nada y el resto escondido en la barrera sin salir para nada. A la hora de matar, espadazos por aquí y espadazos por allá descabellos y más descabellos. Ese toro estaba siendo vílmente asesinado y aún así, no eran capaz de matarlo. Y aquí estalló todo.
El público comenzó a saltar al ruedo para linchar a Cagancho ante tal espectáculo, la Guardia Civil no era suficiente para contener a la gente. Mientras todo esto sucedía sobre el ruedo, el toro desangrándose, aún tenía fuerza para enganchar a algunos espectadores que al saltar se ve que no tuvieron en cuenta que el toro, aún estaba allí. El cabreo de la gente hizo que incendiasen la plaza, así que imaginaos… todos persiguiendo a Cagancho, incendiando la plaza, perseguidos por la Guardia Civil y el toro por allí danzando.
La velada terminó con un pueblo enfurecido y con Cagancho y toda su tropa en el calabozo, que abandonaron tras pagar una multa de unas pocas pesetas.
De ahí nace la famosa frase: “Quedar peor que Cagancho en Almagro”.
Por cierto, Cagancho volvió a Almagro y dicen que hizo una de las mejores faenas que jamás ha realizado un torero en la historia.