Moi moi Suomi (II)

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Pulsar el play (para variar) y a leer.

Este segundo día tenía que llegar tarde o temprano, así que en esta ocasión sentado en la cama de Santi, me dispongo a escribir las últimas palabras sobre el hasta ahora mejor trabajo de toda mi vida.

El viernes fue el último día, el tiempo pasa demasiado rápido cuando estás disfrutando y aunque a veces pueda ser contradictorio para mucha gente, yo he disfrutado y me he divertido mucho en mi trabajo. Cierto es que en la parte profesional no ha supuesto ningún tipo de reto, mi trabajo ha sido muy fácil y el ambiente incluso demasiado distendido, sin presiones, sin prisas, sin fechas límite, simplemente un “hazlo cuando puedas, sin prisas”.

Sin embargo esta experiencia que ha durado 11 meses trabajando en Finlandia ha sido completamente satisfactoria para mí. No buscaba mejorar profesionalmente; o al menos no era mi principal objetivo, yo vine a Finlandia única y exclusivamente para mejorar mi inglés y a estas alturas creo que más o menos lo he conseguido. Y todo esto para conseguir un único objetivo que algún día se hará realidad.

Podría enumerar todas las personas que he conocido en Laurea pero esto se haría muy largo y seguramente escribiría mal la mitad de los nombres fineses. Sea como fuere he conocido gente de España, Finlandia, Holanda, Ghana, Rusia, Alemania, Austria, Estados Unidos, India, Corea del Sur… el ambiente perfecto para aprender un poquito de cada cultura y por supuesto para practicar inglés.

Atrás quedarán esos grandes momentos en Laurea cuando Rob se aburría y hacía de DJ durante un rato, los paseos por la nieve para despejarnos un poco, los partidos de fútbol en verano, los coffee breaks interminables, las sesiones de brainstorming, el café y pulla de los viernes, las comidas a las 11 de la mañana, las salidas nocturnas, las llegadas diurnas, los seminarios interminables, las risas, la gente. ¿Podría decir que ha sido el mejor año de mi vida? Desde luego está en el top 3.

Mi escritorio (que un día fue el de Rob) vuelve a estar vacío, un post-it en el monitor recuerda que “Markus” estuvo allí, disfrutando cada día al 100%. Laurea ha formado parte de esa experiencia vital que he vivido en 2009 y estoy seguro que nunca lo olvidaré. Esto no ha sido un año de trabajo, ha sido un año de vacaciones, de superación y de aprendizaje.

Siempre recordaré mi primer día de trabajo, cuanto todo era nuevo, cuando no entendía a nadie, cuando una horda de fineses llegó a las 11 de la mañana diciendo al unísono “lunch, lunch, lunch”. El lunes será mi última comida en Laurea, pero no en la cafetería, sino en el restaurante, hay que despedirse a lo grande.

Viernes 29 de Enero, meto mis cosas dentro de la mochila, “see you on monday, have a nice weekend”, la última vez que diga esas palabras, el lunes volveré para despedirme de toda la gente. Igual vuelvo algún día o igual no, no lo sé, al menos lo que si es cierto es que “Marcos estuvo aquí”.

Moi moi Laurea.