Felicidad

La felicidad nos espera en algún sitio, a condición de que no vayamos a buscarla.

(François-Marie Arouet Voltaire)

No hace mucho le comentaba a un par de amigos que hay cosas que no deben hablarse durante el día, que hay cosas que sólo pueden hablarse de noche, es algo que creo desde hace mucho tiempo y sobre lo que ya escribí hace más de un año. La cuestión es que todo esto a fin de cuentas va sobre la búsqueda de la felicidad, para unos será tener un coche, para otras tener una novia, para otros simplemente vivir un día más. Esto va más sobre la felicidad a un nivel más interno, no tan materialista, no sobre tener un coche o conseguir un trabajo. ¿Queréis saber como conseguí la felicidad?

No voy a negarlo, he conocido lo que es la felicidad en su máximo esplendor, he sido muy feliz, tremendamente feliz en serio, no os podéis ni imaginar hasta que nivel y durante cuanto tiempo. Por eso resulta tan duro cuando te la quitan de golpe, cuando todo se termina, esas pequeñas cosas que te hacían sonreír pasan a un segundo plano, ¿qué digo segundo? ¡a un cuarto plano!.

La gracia es que el tiempo pasa y tu buscas la felicidad, a veces desesperadamente, intentas engañarte diciéndote a ti mismo y a tus amigos que eres feliz. Nada más lejos de la realidad, crees ser feliz pero sabes que falta algo, intuyes lo que es y tratas de encontrarlo de alguna forma, obviamente sin resultado.

La felicidad es algo tan efímero. Mirad, durante mi estancia en Finlandia puedo decir que ha habido un momento en el que fui feliz, muy feliz, seguramente uno de los momentos más felices de mi vida. Me recuerdo a mi mismo, andando sólo, bajando las escaleras del puente de la estación de Malmi… me recuerdo claramente con un semblante serio y entonces apareció, de repente, sin haberlo pedido, esa sonrisa de felicidad inevitable. Ese día fui muy feliz y creía que así sería durante más tiempo. La felicidad es algo tan efímero. Se esfumó como vino, sin hacer ruido, sin esperarlo, saliendo de casa cuando estaba durmiendo, sin despertarme, no dejó una nota, simplemente se fue.

Me cansa que la gente me diga por lo que he pasado, me cansa que me lo diga mi madre (que total, se que va a leer esto, hola mamá!). Soy mayorcito, se por lo que he pasado y no es para tanto. Que sí, que lo se, que me merezco ser feliz, igual que casi todo el mundo que vive en este planeta, pero no nos engañemos, no he hecho nada especial. Sobrevivir, nada más. Que yo y mis mejores amigos saben que mi vida no es que haya sido demasiado fácil (aunque a mi me lo ha parecido), que mi madre se ha matado por sacarme adelante y mi abuela y mis tíos (esto lo pongo para quedar bien porque como lo van a leer, aunque es verdad que conste). Que no estaría donde estoy sino fuera única y exclusivamente por ellos. La felicidad es hacer que otros sean felices. Yo se que les hace feliz saber que he llegado a donde estoy a pesar de no ser gran cosa, pero oye ¿tampoco está tan mal verdad?.

Si tu trabajo es una mierda, tu vida sentimental apesta, no tienes amigos o simplemente estás buscando como loco ser feliz, simplemente recuerda que a la felicidad le ocurre como a los problemas. Los verdaderos problemas que te van a ocurrir en la vida no son aquellos en los que piensas sino aquellos que te sorprenden a las cuatro de la tarde un martes cualquiera.

¿Queréis saber como conseguí la felicidad? Dejando de buscarla.