Experiencia vital: ya van 24

Veinticuatro años y todavía alucinante a pesar de todo.

¿Cómo puedo resumir un año tan complicado y tan increible? Llevo pensando en ello bastante tiempo y a día de hoy sigo sin tener la más remota idea de como hacerlo. Siempre he querido escribir cosas demasiado personales al estilo de Gonzo, pero no tardo demasiado tiempo en darme cuenta que eso sería un gravísimo error, no nos engañemos, la mayoría de la gente que lee este blog me conoce personalmente y cualquier cosa de índole personal que pueda decir afectaría directamente a mucha gente.

El que me conozca sabe de sobra todo lo que me ha pasado durante este último año, debo decir que lo he superado, que no fue fácil pero que aquí sigo, más vivo que nunca. Habitualmente suelo resumir como ha ido el año desde mi último cumpleaños, así que allá vamos.

Cuando mi vida rozaba la perfección, hace exactamente un año, decidí probar suerte buscando una beca Leonardo en Finlandia, la idea de irme a trabajar fuera de España la tenía en mente desde que Pablo se fue a Dublín y nadie (ni mi novia) era capaz de quitármela de cabeza. Además andaba como loco buscando algún proyecto final de carrera por el que me pagasen pero finalmente tuve que hacerlo gratis y por si fuera poco, como regalo de reyes, se terminaron 7 años de ensueño. ¿Me había mirado un tuerto? ¿En qué momento pasé por debajo de una escalera? Ya sabía yo que debía haber frenado al ver a ese gato negro en la carretera, ¡maldita mala suerte!.

En un mes pasé de tener una vida casi perfecta a perderlo casi todo. Se que suena muy exagerado pero creedme, en esos momentos nada puede ser peor, has tocado fondo y tal y como ocurrió fue como pasar de 200km/h a 0km/h en apenas un par de segundos. Podía notar como mi cara se estrellaba contra el parabrisas y que por delante iba a tener meses de dura rehabilitación.

Y cuando todo parecía perdido llegó una llamada de Finlandia, me querían contratar, esa cosa llamada karma estaba trabajando a pleno rendimiento. Así que hacer el proyecto gratis se convirtió en una ventaja pudiendo terminarlo en 40 estresantes días y el estar definitivamente soltero se convirtió en otra ventaja para poder irme tranquilamente a vivir a otro país. Vale, no os engañaré, hubiera preferido quedarme en España en aquel momento y seguir “busy” pero las cosas son como son y llegan como llegan, además debo decir que cambiar de aires me vino genial para una “rápida recuperación”.

Se que me estoy centrando en lo mismo pero tenéis que entenderme, imaginad que vuestra vida gira entorno a una cosa durante 7 años, ahora pensad que os la quitan de pronto… multiplicadlo por 20 y os aproximaréis un poco a lo que he pasado. La cuestión es que lo único que se necesita es tiempo y el reloj gira muy rápido cuando te lo pasas bien y disfrutas, ese es el caso de Finlandia. Me vine a Finlandia con muchísimas cosas que aprender, mejorar y olvidar. Hoy, cuando apenas faltan unas horas para llegar a los 24 puedo decir tranquilamente que he mejorado un poquito como persona, que no soy tan ingenuo, que sigo siendo (muy a mi pesar) la cosa más enamoradiza del mundo pero que en el fondo se lo que quiero aunque a veces haga cosas que no tienen sentido para nadie, incluso para mi.

En este año tan difícil he encontrado a grandes amigos, gente que un día dejé atrás y que siguen ahí y siempre estuvieron para mi, he “perdido” a una persona pero he recuperado y he encontrado a 20. Y si no lo digo reviento, he conocido a alguien genial que me ha estado soportando mis tonterías durante todo este año, alguien que siempre ha tenido una palabra amable y un tirón de orejas cuando era necesario, alguien que hace exactamente un año no conocía y que ahora mismo me resulta casi imprescindible, Mery I love U ;).

Este ha sido el año de la gente sin lugar a dudas, he conocido a gente maravillosa de diferentes lugares del mundo, he conocido muchísimo mejor a gente que ya tenía a mi lado y que ahora se que siempre estarán ahí, gente que siempre recordaré, gente con la que he pasado ratos increíbles y ratos horribles, he hecho cosas que jamás pensé que podría hacer, cosas que no puedo contar y cosas que estoy deseando contar, he vuelto a correr, he jugado en la nieve, me he muerto de frío en Rusia, he reído como nunca, he saltado, he bailado, he vomitado, he aprendido que la gente que me rodea es muy importante pero que yo también lo soy, me he cuidado solo, he cocinado, me he quemado, he alquilado mi primer piso, me he vuelto a enamorar, me he desenamorado, he llorado (de risa y creo que poco más), he estado en un parque pasando una de las mejores noches de mi vida, he vuelto a ser yo mismo, he dejado atrás el pasado, he recuperado parte del pasado, he soñado, he viajado, he vuelto a la vida.

Y es que así es la vida, uno de los peores años de tu vida puede también ser uno de los mejores, pero si miramos el conjunto global de lo sucedido el balance debe ser irremediablemente positivo, he ganado mucho más de lo que he perdido y lo más importante de todo, sigo siendo alucinante.

Mirando lo que escribí cuando cumplí 23 años he encontrado este sms que me llegó en forma de felicitación: “Estoy seguro de que este año van a pasarte muchas cosas emocionantes…” y tal y como dicen en 21 Blackjack:

“Me dejó mi novia, me fui a vivir fuera de mi país, me ligué a la chica más guapa de la universidad, conocí a un montón de gente genial, mentí a mi madre, aunque después le dije la verdad. Me contrataron en una universidad, ¿sabe cuántas veces? dos. Hice unas cuantas locuras que no debería contar jamás y volví a sentirme vivo ¿Qué tal como experiencia vital?”

Este año va a ser complicado de superar, ya van 24.