Kilo

Como he visto quejas de algunos “compañeros” sobre la cantidad de posts que he escrito desde que estoy en Finlandia voy a ver si puedo ir escribiendo un poquito más, aunque debo decir que no es que apetezca demasiado.

¿Qué es Kilo? Pues es el gracioso nombre del barrio dónde vivo, está a una paradita de tren de Leppävaara (que es dónde curro y donde vive Cris) y poco más, hay un supermercado cercano a la estación de tren y absolutamente nada más, sólo casas y casas rodeadas por bosque. Un sitio que a veces puede resultar incluso demasiado tranquilo y en el que puedes observar casitas sobre el millón de euros y metros más hacia adelante chabolas dónde los estudiantes intentan vivir (y honrados trabajadores como yo también).

Realmente no es mal sitio para vivir (si no fuera por la maldita chabola) ya que al vivir bastantes familias las fiestas erasmus se desplazan inevitablemente a otros lugares como Espoon Keskus o Pasila, así que no está nada mal. Los horarios de laundry (hay que apuntarse a una lista para usarla) se cumplen a rajatabla y quitando unos pequeños destrozos en la sauna que han hecho que sólo sea accesible mediante reserva previa, el resto está genial.

Kilo está plagada de negros, muchísimos, demasiados, responsables del destrozo en la sauna y de dejar la common room hecha una auténtica mierda después de cada fiesta, vamos, los únicos que rompen la tranquilidad de Kilo, por si fuera poco se dedican a aparcar sus malolientes coches de 5ª mano en lugares absolutamente prohibidos, aunque esto también lo hace el chavalin del Golf GTI y el padre del BMW Serie 3, así que tampoco vamos a cargarles todo el marrón a ellos. A pesar de eso, debo decir que la common room es una de las mejores que he visto, así que si encima la limpiaran ya sería la leche.

En la siguiente foto se puede ver mi casa hace apenas mes y medio.

Kilo

Ahora ya no hay ni rastro de nieve, pero antes era bastante divertido llegar hasta casa, más que nada porque hay una (maravillosa) cuesta un tanto complicada de subir sobre todo cuando está llena de hielo. Aquí podéis ver la magnífica cuesta.

Cuesta

Es una maldita trampa mortal en la que he caído un par de veces y en la que, por supuesto, he visto caer a un montón de gente, todos foreigners claro, porque hay que ver los nativos fineses (da igual niños que abuelas) como bajan la cuestecita de marras, menuda velocidad oiga!!.

En fin, que espero que os haya gustado mi fabuloso barrio (por llamarlo de alguna forma), en las siguientes entregas mi casa y las fiestas finesas.