Se me acaba de venir a la cabeza el último capítulo de How I met Yout Mother. Habla de como esas decisiones estúpidas y arriesgadas terminan convirtiéndose en las mejores de tu vida (a grosso modo). La cuestión es que me he visto mirando las fotos de este último año en Finlandia y, cada vez que pasaba una foto notaba como se dibujaba una sonrisa cada vez más grande en mi cara.
Tampoco es que haya tomado grandes decisiones en mi vida pero debo decir que por ahora he acertado. Igual podían ser un poco arriesgadas o parecer una locura, aunque tampoco fueron para tanto.
Yo siempre digo que el primer gran cambio y por lo tanto la primera gran decisión que tomé en mi vida fue irme interno durante 3 años a Cheste para terminar la E.S.O. y hacer el bachillerato mientras disfrutaba de una beca deportiva. Irte a un lugar desconocido, conociendo sólo a una persona, sin ver a tus padres durante toda la semana y en parte comenzando a ser independiente. Muchos no aceptaron el reto, para mi fue un paso natural. En Cheste conocí a gente maravillosa que ha formado parte de mi vida durante mucho tiempo, una de las mejores decisiones de mi vida.
Luego vendrían decisiones importantes como elegir una carrera, empezar a trabajar, cambiar de trabajo en teoría para mejorar pero sin saber muy bien realmente lo que estaba haciendo. Lo he contado mil veces, pero todas esas decisiones que tomé hicieron que al final, mi última decisión, llegase solita y a pesar de las dificultades, de forma viable.
La gran decisión de mi vida (por ahora), irme a trabajar a Finlandia sin tener ni idea de inglés, sin conocer a nadie (casualidades que Cris estudiaba justo enfrente de donde yo trabajaba) y pasando un momento no demasiado agradable. Mucha gente no lo hubiera hecho, para mi era un paso natural. Con un par de huevos, pero natural. La mejor decisión de mi vida.
Cuando estás viendo fotos y sólo te traen buenos recuerdos, cuando intentas buscar un mal recuerdo y no lo encuentras, cuando echas cuentas y todo ha salido mil veces mejor de lo que esperabas, cuando cuentas la cantidad de buenos amigos que has hecho y que vas a mantener, todo lo aprendido durante un año. No tiene precio. De las dos mayores decisiones que he tomado en mi vida han salido las mejores cosas que me han pasado (puedes darte por aludida).
No eran decisiones difíciles, sólo había que echarle un par. Yo me considero bastante miedica a lo nuevo y super tímido. Después gano concursos de monólogos (cuando no me eliminan por racista) y me lanzo como loco a todo lo nuevo. Debe ser mi forma de combatir esos “miedos”, ir directamente de frente a por ellos. Aún a día de hoy me pregunto como he podido hacer ciertas cosas, simplemente no me lo creo. Por suerte ahí están las fotos, para recordarme que la aventura sólo acaba de empezar, que faltan más decisiones importantes por tomar y que seguramente traerán experiencias aún más maravillosas.
La próxima espero que en breve. Os mantendré informados.